Penas y Alegrías
Al nacer el ser humano, el Señor puso en sus manos dos cajas grises y simples.
Preguntole el hombre/mujer al Señor: “Para qué son estas cajas?”
Le contestó: “En una de las cajas guardarás todas las experiencias positivas de tu vida, todos los momentos de alegría y felicidad, todas las horas de placer y de risa, todos los recuerdos que te alegran y que te colman de amor. Todo lo positivo de tu vida lo guardarás en una de las cajas”
“Y qué haré con la otra caja?”, volvió a preguntar el ser humano.
“En la otra guardarás todos los momentos de pena, dolor y soledad, junto con todos aquellos recuerdos que te causen una sensación molesta. Guardarás en ella todos los momentos de angustia y de miedo, los llantos y los sufrimientos y todas aquellas experiencias ingratas de tu vida”, contestole el Señor.
Preguntó el hombre: “Como sabré distinguir entre las dos cajas? Ambas son simples y del mismo color...!
“Al comenzar a llenarlas ya sabrás cómo distinguir entre ellas”, le prometió el Eterno.
Y así el ser humano comenzó su vida: guardó todo lo bueno y positivo de su vida en una de las cajas, y en la otra metió todos los momentos de pena y dolor. Al pasar los años, la caja de la alegría comenzó a cambiar: ya no era de un gris frío y neutro, sino que comenzaba a cobrar un color vivo y alegre. Y con cada nueva experiencia positiva, la caja iba haciéndose mas colorida y más amena a la vista.
La caja de las penas, en cambio, siguió siendo de un color gris simple y tedioso.
Llegó el día de presentarse ante su Creador, y cuando el hombre llegó a la puerta del cielo le indicaron que debe colocar sus cajas delante del Señor.
En primer lugar el hombre tomó la alegre y colorida caja de los momentos felices, la cual no le causaba esfuerzo alguno a pesar que estaba repleta y pesada, y la colocó ágilmente ante el Trono Divino, a los pies del Creador.
A continuación hizo lo mismo con la caja de las penas, la cual parecía no haber cambiado de peso a través de los años.
Abrió el hombre la caja de la felicidad, y el Señor comenzó entonces a desparramar por Su Templo todos los momentos de alegría del hombre/mujer, los cuales comenzaron a bailar y cantar alrededor de él. Y el hombre/mujer, feliz al recordarlos una vez más, agradeció al Señor el haberle causado guardarlos durante toda su vida.
Llegó el momento de abrir la caja de las penas...
El hombre/mujer se encogió... No quería que el Señor desparramara por el Templo todos los momentos de su vida llenos de dolor y pena. No quería recordar su soledad y sus sufrimientos, sus angustias y sus miedos...
“Ábrela” le indicó el Señor.
El hombre/mujer abrió la caja y miró en su interior. Y he aquí que la caja estaba completamente vacía, y en su fondo se veía un gran agujero!!!
“Lo siento, Señor”, dijo el hombre/mujer, “aparentemente a través de los años he dañado la caja y hay en ella un gran agujero, por el cual aparentemente todos mis momentos de pena se han perdido. No tengo ningun dolor para mostrarte, Señor”, concluyó el hombre/mujer.
El Creador sonrió y le dijo: “ Ningún daño le aconteció a tu caja, hombre/mujer. Así te la dí en primer lugar: con un agujero en el fondo”.
“Una caja agujereada?”, preguntó el ser humano. “Para qué?”
Dijo el Señor: “Al ser humano le es difícil desprenderse de las experiencias de su vida, sean éstas alegres o tristes. Dado que Yo no quise que acumules tus momentos de pena, es por eso que te dí una caja desfondada: para que las tristezas y las penas puedan salir y desvanecerse. Es suficiente experimentar las penas una sola vez, no es necesario que se repitan”.
“Si es así” –preguntó el ser humano- “Para qué me diste dos cajas caja en primer lugar?”.
“El ser humano no puede evitar los recuerdos”, dijo el Señor, “ya que recordar es parte de la escencia humana. Y así como deseo que el hombre/mujer recuerde todos y cada uno de los momentos de Gracia en su vida, no deseo que recuerde los detalles de sus momentos de pena".
"Y es por éso que la caja de alegrías fué diseñada para acumularlas y, así, poder recordarlas...En cambio la caja de las penas fué diseñadada para que estas se pierdan y, así, poder olvidarlas”.
···············································································································
Y eso es en realidad lo que al ser humano le conviene hacer:
Recordar los buenos momentos de su vida y olvidar los malos. No tiene sentido enfocarse en el dolor, ya que eso es pesado y limitante. En tanto que la alegría y la dicha conducen al hombre hacia adelante y hacen su vida más fácil.
jueves, 22 de marzo de 2007
domingo, 18 de marzo de 2007
El propósito del estudio de la Kabbaláh
“¿A qué se debe la recomendación de nuestros Sabios (Heb.: Mekubalim) según la cual es la obligación de toda persona estudiar la Sabiduría de la Kabaláh? La respuesta a ésta pregunta encierra una verdad muy grande, digna de ser dada ampliamente a conocer: se debe a que aquellos que estudian Kabaláh logran un mérito (Heb.: Seguláh) maravilloso y de valor inconmensurable, a pesar que -a veces- no entienden lo que estudian pero, a raíz de un ardiente deseo y una gran voluntad de entender lo que estudian, despiertan sobre sí las Luces que rondan sus Almas. Esta Iluminación que aquél o aquélla que estudia recibe una y otra vez al ocuparse en el estudio de la Sabiduría de la Kabaláh, atrae hacia él o ella Gracia de lo Alto y un Manantial de Santidad y Pureza (Heb.: Kedushá VeToharáh), y son éstas últimas las cuales ayudan mucho a la persona a alcanzar su propia perfección”
(Rabbi Yehudáh Lev HaLevi Ashlag, el "Baal HaSulam", bendita sea su memoria.)
***********************************************************
El propósito del estudio de la SABIDURÍA DE LA KABALÁH es operar una revolución en la naturaleza de la persona, es decir la creación en su persona del Amor al Prójimo y el Amor al Creador.
La escencia de la Luz Suprema de la Kabaláh es la revelación de Su Divinidad, Bendito Sea, en las criaturas de éste mundo. Por lo tanto, está claro que tanto el individuo como la sociedad en general están en necesidad de ésta Luz como si fuese oxígeno, ya que el Alma del Hombre -y de la sociedad humana en general- anhela la unión con los Mundos Superiores, o sea la unión con los aspectos inmateriales de su Ser. Por éso nuestros Sabios (Heb.: Jaza"l) obligaron a toda persona a ocuparse del estudio de ésta Sabiduría, hasta que sea ampliamente conocida por toda la sociedad Israelita y se constituya en una nueva forma de vida.
Los Secretos de la Toráh representan las diferentes e incontables revelaciones del Creador, el Cual le está oculto al hombre hasta tanto éste no transforme su naturaleza, de ser egoísta a ser altruísta.
Por lo tanto, está claro que aprehender los Secretos de la Toráh no es cosa simple y está destinada solamente para personas serias. Ésto es así, ya que llegar a tal unión con la Divinidad no es fácil: es imperativo un cambio radical en la mentalidad de la persona y en su orden de preferencias y prioridades. Y ésto -a su vez- requiere que la persona se esfuerze al máximo en su labor de Amor al Prójimo y de Amor al Creador.
Pero ése esfuerzo y ése sudor bien valen la pena, ya que por medio de ellos la persona logra elevarse –aunque más no sea una pizca- por sobre la materialidad mundana, y conectarse así con el Aspecto Interno de la Toráh y con el Creador Mismo, Bendito Sea.
La tendencia del Aspecto Interno de la Toráh es inducir en la persona el establecimiento de una forma de vida espiritual, y acostumbrarla a ver y contemplar el mundo y a sí mismo desde una perspectiva espiritual integral (Holística), a fines de trasladar al Hombre de la pequeñez de su amor propio a la vastedad del Amor al Prójimo. Es entonces cuando, más allá de la creación de una atmósfera social ideal, se establece también una comunicación directa con el Creador de toda la Creación.
Se sobreentiende entonces que éste estudio está destinado a personas que aspiran a cambiar su naturaleza, a aprender una forma de vida totalmente diferente de la cual han sido acostumbrados. Y a optar por ella.
Todos aquellos que corresponden al tipo de personas que buscan
significado en sus vidas y que ya experimentaron diferentes caminos, pero llegaron siempre a un callejón sin salida, podrán probar la senda de la Kabaláh, senda que posibilita a la persona hacer cambios en su vida y en la configuración de su Alma. Éstos cambios internos conducen también a cambios externos muy significativos, principalmente al traslado de la persona del egoísmo al altruísmo, de una vida de amor a sí mismo y de satisfacción de apetitos a una vida de donación, de misericordia, de abundancia y de Amor al Prójimo –o sea de Amor al Creador, Alabado Sea.
Se sobreentiende que del estudiante se exige traducir el estudio de la Kabaláh y de los Aspectos Internos de la Toráh (muchas veces llamados “secretos”, o SOD en Hebreo) a un idioma de sacrificio, de devoción y de introspección, si es que su meta es tener éxito en la develación de los “secretos” de la Toráh y en el aprendizaje de la Kabaláh.
Es importante tener en cuenta y no olvidar: el verdadero éxito en el estudio depende de la celosa observación de todo lo antedicho, ya que la Kabaláh no es ciertamente “una ciencia más” sino una forma de vida, puesta a prueba en la realidad de cada día y de cada momento.
ramikot.
===================================================================
Aclaración: (Destinada a ayudar a dejar de lado la cuestión sobre quién puede o quién debe estudiar Kabaláh):
La palabra ISRAEL también se lee en hebreo como IASHAR-EL, término que puede traducirse literalmente como “directo a D-s” y que se refiere a los aspectos nobles y elevados del Alma del Hombre, puestos al servicio de la enmienda del mundo (Heb.: Tikkún).
Nuestros sabios nos indican que el Núcleo Divino llamado ISRAEL, por más diminuto que sea, existe en TODA ALMA HUMANA sin excepción. Y en efecto, el estudio de la Sabiduría le está permitido a todo aquél que aspira a ser “directo a D-s”, o “IASHAR-EL”, sea de ascendencia judía o no.
La diferencia que caracteriza a la Nación Israelita, en éste aspecto, es que los Israelitas están obligados a estudiar Kabaláh y el aspecto interno de la Toráh, mientras que a las demás naciones éste estudio les está permitido.
(Rabbi Yehudáh Lev HaLevi Ashlag, el "Baal HaSulam", bendita sea su memoria.)
***********************************************************
El propósito del estudio de la SABIDURÍA DE LA KABALÁH es operar una revolución en la naturaleza de la persona, es decir la creación en su persona del Amor al Prójimo y el Amor al Creador.
La escencia de la Luz Suprema de la Kabaláh es la revelación de Su Divinidad, Bendito Sea, en las criaturas de éste mundo. Por lo tanto, está claro que tanto el individuo como la sociedad en general están en necesidad de ésta Luz como si fuese oxígeno, ya que el Alma del Hombre -y de la sociedad humana en general- anhela la unión con los Mundos Superiores, o sea la unión con los aspectos inmateriales de su Ser. Por éso nuestros Sabios (Heb.: Jaza"l) obligaron a toda persona a ocuparse del estudio de ésta Sabiduría, hasta que sea ampliamente conocida por toda la sociedad Israelita y se constituya en una nueva forma de vida.
Los Secretos de la Toráh representan las diferentes e incontables revelaciones del Creador, el Cual le está oculto al hombre hasta tanto éste no transforme su naturaleza, de ser egoísta a ser altruísta.
Por lo tanto, está claro que aprehender los Secretos de la Toráh no es cosa simple y está destinada solamente para personas serias. Ésto es así, ya que llegar a tal unión con la Divinidad no es fácil: es imperativo un cambio radical en la mentalidad de la persona y en su orden de preferencias y prioridades. Y ésto -a su vez- requiere que la persona se esfuerze al máximo en su labor de Amor al Prójimo y de Amor al Creador.
Pero ése esfuerzo y ése sudor bien valen la pena, ya que por medio de ellos la persona logra elevarse –aunque más no sea una pizca- por sobre la materialidad mundana, y conectarse así con el Aspecto Interno de la Toráh y con el Creador Mismo, Bendito Sea.
La tendencia del Aspecto Interno de la Toráh es inducir en la persona el establecimiento de una forma de vida espiritual, y acostumbrarla a ver y contemplar el mundo y a sí mismo desde una perspectiva espiritual integral (Holística), a fines de trasladar al Hombre de la pequeñez de su amor propio a la vastedad del Amor al Prójimo. Es entonces cuando, más allá de la creación de una atmósfera social ideal, se establece también una comunicación directa con el Creador de toda la Creación.
Se sobreentiende entonces que éste estudio está destinado a personas que aspiran a cambiar su naturaleza, a aprender una forma de vida totalmente diferente de la cual han sido acostumbrados. Y a optar por ella.
Todos aquellos que corresponden al tipo de personas que buscan
significado en sus vidas y que ya experimentaron diferentes caminos, pero llegaron siempre a un callejón sin salida, podrán probar la senda de la Kabaláh, senda que posibilita a la persona hacer cambios en su vida y en la configuración de su Alma. Éstos cambios internos conducen también a cambios externos muy significativos, principalmente al traslado de la persona del egoísmo al altruísmo, de una vida de amor a sí mismo y de satisfacción de apetitos a una vida de donación, de misericordia, de abundancia y de Amor al Prójimo –o sea de Amor al Creador, Alabado Sea.
Se sobreentiende que del estudiante se exige traducir el estudio de la Kabaláh y de los Aspectos Internos de la Toráh (muchas veces llamados “secretos”, o SOD en Hebreo) a un idioma de sacrificio, de devoción y de introspección, si es que su meta es tener éxito en la develación de los “secretos” de la Toráh y en el aprendizaje de la Kabaláh.
Es importante tener en cuenta y no olvidar: el verdadero éxito en el estudio depende de la celosa observación de todo lo antedicho, ya que la Kabaláh no es ciertamente “una ciencia más” sino una forma de vida, puesta a prueba en la realidad de cada día y de cada momento.
ramikot.
===================================================================
Aclaración: (Destinada a ayudar a dejar de lado la cuestión sobre quién puede o quién debe estudiar Kabaláh):
La palabra ISRAEL también se lee en hebreo como IASHAR-EL, término que puede traducirse literalmente como “directo a D-s” y que se refiere a los aspectos nobles y elevados del Alma del Hombre, puestos al servicio de la enmienda del mundo (Heb.: Tikkún).
Nuestros sabios nos indican que el Núcleo Divino llamado ISRAEL, por más diminuto que sea, existe en TODA ALMA HUMANA sin excepción. Y en efecto, el estudio de la Sabiduría le está permitido a todo aquél que aspira a ser “directo a D-s”, o “IASHAR-EL”, sea de ascendencia judía o no.
La diferencia que caracteriza a la Nación Israelita, en éste aspecto, es que los Israelitas están obligados a estudiar Kabaláh y el aspecto interno de la Toráh, mientras que a las demás naciones éste estudio les está permitido.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)