domingo, 18 de marzo de 2007

El propósito del estudio de la Kabbaláh

“¿A qué se debe la recomendación de nuestros Sabios (Heb.: Mekubalim) según la cual es la obligación de toda persona estudiar la Sabiduría de la Kabaláh? La respuesta a ésta pregunta encierra una verdad muy grande, digna de ser dada ampliamente a conocer: se debe a que aquellos que estudian Kabaláh logran un mérito (Heb.: Seguláh) maravilloso y de valor inconmensurable, a pesar que -a veces- no entienden lo que estudian pero, a raíz de un ardiente deseo y una gran voluntad de entender lo que estudian, despiertan sobre sí las Luces que rondan sus Almas. Esta Iluminación que aquél o aquélla que estudia recibe una y otra vez al ocuparse en el estudio de la Sabiduría de la Kabaláh, atrae hacia él o ella Gracia de lo Alto y un Manantial de Santidad y Pureza (Heb.: Kedushá VeToharáh), y son éstas últimas las cuales ayudan mucho a la persona a alcanzar su propia perfección”
(Rabbi Yehudáh Lev HaLevi Ashlag, el "Baal HaSulam", bendita sea su memoria.)

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El propósito del estudio de la SABIDURÍA DE LA KABALÁH es operar una revolución en la naturaleza de la persona, es decir la creación en su persona del Amor al Prójimo y el Amor al Creador.
La escencia de la Luz Suprema de la Kabaláh es la revelación de Su Divinidad, Bendito Sea, en las criaturas de éste mundo. Por lo tanto, está claro que tanto el individuo como la sociedad en general están en necesidad de ésta Luz como si fuese oxígeno, ya que el Alma del Hombre -y de la sociedad humana en general- anhela la unión con los Mundos Superiores, o sea la unión con los aspectos inmateriales de su Ser. Por éso nuestros Sabios (Heb.: Jaza"l) obligaron a toda persona a ocuparse del estudio de ésta Sabiduría, hasta que sea ampliamente conocida por toda la sociedad Israelita y se constituya en una nueva forma de vida.
Los Secretos de la Toráh representan las diferentes e incontables revelaciones del Creador, el Cual le está oculto al hombre hasta tanto éste no transforme su naturaleza, de ser egoísta a ser altruísta.
Por lo tanto, está claro que aprehender los Secretos de la Toráh no es cosa simple y está destinada solamente para personas serias. Ésto es así, ya que llegar a tal unión con la Divinidad no es fácil: es imperativo un cambio radical en la mentalidad de la persona y en su orden de preferencias y prioridades. Y ésto -a su vez- requiere que la persona se esfuerze al máximo en su labor de Amor al Prójimo y de Amor al Creador.
Pero ése esfuerzo y ése sudor bien valen la pena, ya que por medio de ellos la persona logra elevarse –aunque más no sea una pizca- por sobre la materialidad mundana, y conectarse así con el Aspecto Interno de la Toráh y con el Creador Mismo, Bendito Sea.
La tendencia del Aspecto Interno de la Toráh es inducir en la persona el establecimiento de una forma de vida espiritual, y acostumbrarla a ver y contemplar el mundo y a sí mismo desde una perspectiva espiritual integral (Holística), a fines de trasladar al Hombre de la pequeñez de su amor propio a la vastedad del Amor al Prójimo. Es entonces cuando, más allá de la creación de una atmósfera social ideal, se establece también una comunicación directa con el Creador de toda la Creación.
Se sobreentiende entonces que éste estudio está destinado a personas que aspiran a cambiar su naturaleza, a aprender una forma de vida totalmente diferente de la cual han sido acostumbrados. Y a optar por ella.
Todos aquellos que corresponden al tipo de personas que buscan
significado en sus vidas y que ya experimentaron diferentes caminos, pero llegaron siempre a un callejón sin salida, podrán probar la senda de la Kabaláh, senda que posibilita a la persona hacer cambios en su vida y en la configuración de su Alma. Éstos cambios internos conducen también a cambios externos muy significativos, principalmente al traslado de la persona del egoísmo al altruísmo, de una vida de amor a sí mismo y de satisfacción de apetitos a una vida de donación, de misericordia, de abundancia y de Amor al Prójimo –o sea de Amor al Creador, Alabado Sea.
Se sobreentiende que del estudiante se exige traducir el estudio de la Kabaláh y de los Aspectos Internos de la Toráh (muchas veces llamados “secretos”, o SOD en Hebreo) a un idioma de sacrificio, de devoción y de introspección, si es que su meta es tener éxito en la develación de los “secretos” de la Toráh y en el aprendizaje de la Kabaláh.
Es importante tener en cuenta y no olvidar: el verdadero éxito en el estudio depende de la celosa observación de todo lo antedicho, ya que la Kabaláh no es ciertamente “una ciencia más” sino una forma de vida, puesta a prueba en la realidad de cada día y de cada momento.

ramikot.
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Aclaración: (Destinada a ayudar a dejar de lado la cuestión sobre quién puede o quién debe estudiar Kabaláh):

La palabra ISRAEL también se lee en hebreo como IASHAR-EL, término que puede traducirse literalmente como “directo a D-s” y que se refiere a los aspectos nobles y elevados del Alma del Hombre, puestos al servicio de la enmienda del mundo (Heb.: Tikkún).
Nuestros sabios nos indican que el Núcleo Divino llamado ISRAEL, por más diminuto que sea, existe en TODA ALMA HUMANA sin excepción. Y en efecto, el estudio de la Sabiduría le está permitido a todo aquél que aspira a ser “directo a D-s”, o “IASHAR-EL”, sea de ascendencia judía o no.
La diferencia que caracteriza a la Nación Israelita, en éste aspecto, es que los Israelitas están obligados a estudiar Kabaláh y el aspecto interno de la Toráh, mientras que a las demás naciones éste estudio les está permitido.

1 comentario:

Rami Kot dijo...

El Tiempo de nuestra liberación – La cuestión de la Fiesta de la Liberación (Pesaj).
Por Rabbi Baruj Shalom HaLevi Ashlag zatza"l - Traducido por rami kot.

Todas las acciones y movimientos del hombre en el mundo son considerados como esclavitud. Quiere decir que la persona trabaja y actúa en la medida en que está esclavizado a sus diferentes necesidades. Por ejemplo: el trabajo cotidiano del hombre es una obligacíón que resulta de su necesidad de alimento, vestimenta, albergue y cosas así. En el instante en que estos esclavizadores desaparezcan de su vida, por cualquier motivo que sea, se entiende que ya no se esforzará en vano y que dejará de trabajar.
Es así que todo su trabajo es sufrimiento. O sea que en la medida en que sufre por no tener esto o aquello, en esa misma medida se esforzará por conseguirlo.

Esto es verdad también en lo que se refiere a la necesidad de lujos.

Por ejemplo: una persona cuya vivienda pequeña le causa sufrimiento y (por eso) desea ardientemente conseguir otra más amplia, se esfuerza al máximo por conseguir lo que desea. Quiere decir que, para ella, una vivienda más amplia se ha convertido en un necesidad "obligatoria".
Sin embargo una persona que vive en las mismas condiciones exactamente, solo que el problema de la vivienda pequeña le es indiferente y no le causa mucha pena, esta persona no se esforzará demasiado y se contentará con lo que tiene... aunque se alegraría mucho si se ganase una vivienda más grande, gratis. Pero también ésta persona se esforzará por satisfacer sus necesidades vitales, como ser alimento y vestido, debido a que la ausencia de ellos le causa muchos sufrimientos.

He aquí entonces que el concepto "sufrimientos" incluye todas las situaciones en que, como resultado de ellas, el hombre siente incomodidad o pena. Sea a causa de enfermedad, o de hambre, o de ofensa, o cualquier otra incomodidad. La diferencia radica solo en la "intensidad de los sufrimientos", ya que son ellos los que dictan que la magnitud del esfuerzo que el hombre está dispuesto a dar para eliminarlos sea mucho o poco.

El motivo de la pasión del hombre por encontrarse en un estado de descanso (inacción) y su aborrecimiento por el trabajo esforzado es nuestra Raíz, que es un estado de descanso absoluto sin ningún esfuerzo. Y también en nosotros, que emanamos de esa Raíz, nuestra naturaleza es encontrarnos en descanso y no hacemos ningún esfuerzo, excepto cuando hay un elemento que nos obliga.

Los sufrimientos son los esclavizadores del hombre, y los que dictan sus necesidades. Y es a ellos que el hombre se hace esclavo. Esta esclavitud es resultado de causas limitadas y particulares, así como de causas más amplias.

El hombre, por naturaleza, es esclavo de todo el mundo. Quiere decir que la persona no sale a la calle de una ciudad, con la misma ropa que acostumbra vestir en su casa o en su trabajo. Y su comportamiento y su hablar en la calle tampoco se parecen a los que usa en su casa.

En la medida en que la persona es esclava de las gentes, así se esfuerza por encontrar agrado a los ojos de éstas. En sus ropas, en su conversación y hasta en su modo de pensar. Y la mayoría de sus actos los dirige de acuerdo a la pregunta: ¿Qué dirá la gente?

"El tiempo de nuestra Liberación" es cuando la persona se libera su mente de su esclavitud a la gente de la calle y se hace Esclavo de HaShem.

De aquí que, si la persona es Esclavo de HaShem debido al sufrimiento que siente al no serlo, aquí también significa que la persona es esclava de su sufrir. Pero esta esclavitud a HaShem es por temor y no por amor. Y esto es como un amor que depende de algo (condicional). Pero necesitamos trabajar (servir a HaShem) no porque nos obliga el sufrimiento.

Y este es el Milagro de Pesaj: el hombre se hace libre y puede trabajar, a pesar de que no tiene sufrimiento que lo obligue.