jueves, 26 de abril de 2007

¿Qué es la Kabbaláh?

בס"ד

"Qué es la Kabbaláh?"

Kabbaláh en Hebreo: Recepción.

La palabra y el concepto se refieren a la "recepción de la Abundancia Divina (o el Bien), de acuerdo al Propósito de la Creación inmanente en el Pensamiento de la Creación".

Quiere decir que la diciplina Kabbalística nos enseña la forma correcta , o corregida o perfeccionada, de recibir toda la Abundancia con la cual Él quiere agraciarnos.

El Creador alabado Sea quiere dar a Sus Criaturas todo el Bien Infinito existente en El. A tal fin, o sea a fin de recibir (LeKabbel, en Hebreo) Su Abundancia tal cual Él nos la quiere dar, es necesaria la existencia de un recipiente en el cual recibirla, del mismo modo que si no tenemos una copa, no podemos llenarla de agua... (Agua es uno de los nombres metafóricos de la Toráh y de la Sabiduría).

El recipiente creado a tal fin es nuestra voluntad de recibir.

(Contemplemos este concepto, "voluntad de recibir", por unos minutos... y quizas logremos aunque más no sea vislumbrar la magnitud inconmensurable de este "recipiente": nuestra voluntad de recibir, en todo su número infinito de variaciones y diferentes formas de manifestación.

El Creador, entonces, quiere dar. Y, consecuentemente, las criaturas quieren recibir.

Sólo que existe un factor que nos impide recibir todo el Bien y Abundancia, tal cual la Intención del Creador. Y ése factor es llamado vergüenza de recibir (la Kabbaláh la llama¨Nehama Deksufa", un término en Arameo).

Observemos el siguiente fenómeno de nuestras vidas cotidianas, tán conocido y generalizado como lo es desapercibido : como individuos nos sentimos mucho mejor cuando damos, que cuando recibimos... Esto se debe a que el dar atrae hacia nosotros vibraciones mucho más elevadas y curativas que el recibir.

Es sabido que no existe ninguna realidad material que no tenga sus raíces en una realidad espiritual. La raíz de ésta realidad física/material llamada vergüenza, radica en el punto reencarnante, o "Chispa Divina", presente en el corazón (metafórico) de cada uno de nosotros, y se expresa por medio de nuestra aspiración espiritual de "asemejarnos al Supremo", que a su vez se manifiesta en la aspiración de dar, como Él Y no de recibir, la cual no existe en El.

Entonces por un lado cabe la pregunta ¿cómo es posible cumplir con el propósito de la Creación, o sea que nosotros, Sus Criaturas, recibamos con regocijo toda Su Abundancia, si recibir es estar totalmente en oposición a Él y por lo tanto nos causa vergüenza, y en lugar de acercarnos al Creador nos aleja?

Y por otro lado nos preguntamos: ¿"Cómo es posible cumplir con el propósito de la Creación si no recibimos todo Su Bien, tal como es Su Intención"?

Aquí contamos con las enseñanzas de la Kabbaláh, las cuales vienen a indicarnos el camino a seguir en nuestras vidas materiales mundanas, un sendero de labor espiritual diseñado a fines de conducirnos al mejoramiento y al perfeccionamente de nuestra persona.

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¿Recibir qué? Recibir su Abundancia y Su Luz, que son Una y lo mismo.

¿Dar qué? Dar placer al Creador.

¿Porqué dar deleite al Creador? Reflexionemos, ¿cuál es o podría realmente ser ese "algo" que nosotros podríamos dar al Creador? ¿Es que existe acaso algo en el Universo Creado que nosotros podamos ofrecerle y que ya no exista en El Infinito?

¿Quién puede "darle" cosa alguna al Creador, a no ser regocijo y deleite?

Hay cuatro formas de recepción:

1) Recibir sólo para uno mismo, llamado recibir para recibir.
2) Dar para recibir.
3) Dar por dar.
4) Recibir sólo para dar.

La primera es la forma "natural" o creada de nuestra voluntad de recibir, tal como fue implantada en nosotros al nacer, en toda su magnitud y potencia y respecto a la cual está designado que debe crecer en tamaño y fuerza hasta los 13 años de edad;

La segunda forma es considerada el primer peldaño en la escala de la ascención espiritual, la face en la cual nuestra voluntad de recibir comienza a ser rectificada. Esta face comienza después de los 13 años de edad, cuando se dice que el individuo es Bar o Bat Mitzváh, lo que puede traducirse como digno o merecedor de comenzar a cumplir los 613 preceptos.

(Es importante señalar que los conceptos relacionados a la edad de la persona, o sea a tiempo y espacio, se refieren más bien a estados de consciencia y no a situaciones físico-materiales: es posible la realidad de un niño de 10 años que meritó ya la tercer forma de la voluntad de recibir, así como la realidad de un individuo de 90 años que aún ni siquiera discernió con su intelecto la existencia de la primera forma de la voluntad de recibir).

La tercer forma de la voluntad de recibir ya es considerada como una forma más pura de recibir, aunque aún no completamente perfeccionada.
Es en ésta etapa en la cual entra en juego en nuestras vidas, en realidad y por primera vez concientemente, el libre albedrío. O sea la libertad de elección, respecto a la cual dicen los Sabios que es en realidad la indicación que debemos rechazar el camino del mal, o sea el camino de recibir sólo par a uno mismo, y optar por el camino del Eterno, o sea el camino del Bien. Y la esencia del camino del Bien es, de acuerdo a la Toráh, el precepto supremo de amar al Prójimo como a uno mismo.
Esta tercer face ya depende totalmente del individuo y de la elevación espiritual de su Yo superior en relación a las circunstancias físico-materiales que le toca vivir. Por lo tanto puede que se manifieste durante su vida, o puede que no.

La cuarta forma es la forma de recibir para dar, que corresponde al nivel espiritual de los Justos entre los Justos. Aquellos Elegidos que, a lo largo de las generaciones de Israel merecieron y gracias a la elevación de sus almas, merecieron "Ver a D-s cara a cara", en las palábras bíblicas. En el mundo material, ésa realidad espiritual se manifiesta en la Profecía.

Y ésos son entonces nuestra labor y nuestro cometido en este mundo terrenal: a través de nuestras acciones debemos transformar, curar o perfeccionar nuestra voluntad de recibir sólo para nosotros mismos, y elevarla al nivel de voluntad de recibir para dar placer al Creador.

Y tú lector o lectora "contempla bien todo ésto", como dijo el el Ariza"l, y ténlo presente cada vez que se habla de Kabbaláh Y tu sendero será entonces certero y tu caminar seguro.

Que la Bendición del Eterno sea con nosotros.

rami kot.

2 comentarios:

Sebastian Palen dijo...

Excelente Blog y Articulo, gracias.

Jag Sameaj!

Hasefer dijo...

Ramy Kot. Gracias por tu dedicación a estos estudios. Yo no tenía idea de su existencia hasta hace algunos años, pero no podía acceder a ellos por mi ignorancia. Sin embargo; al empesar a buscar al Creador encontré algunos articulos referentes a la Kabbalah y quedé prendido de ella, y de las enseñanzas de Baal Ha Sulam.